Tres de diciembre de dos mil nueve.

jueves 3 de diciembre de 2009

Querida amiga:


Llevo más de cinco días intentado escribirte algo. Nadie más que tu merece parte de mis palabras.
Nunca lo hice, o no en extenso. Nunca pude, en verdad, hacerlo.

Siempre consideré que estoy llena de errores, y es tan cierto, como que contigo me he equivocado tantas veces que he perdido la cuenta. Pero no lamento haberlo hecho, pues creo que es el significado de nuestra verdadera amistad.


Aquel que aún llena de errores
sea tan perfecta como poco creíble.
No pasa un día en el cual no cometa un nuevo error, y otro , y otro, y otro. Serían demasiados perdones. Perdones que antes de equivocarme ya tengo perdonados.



Agradecerte numerosos años de amistad me parece un tópico. Y sabes que los tópicos no son lo mío. Así pues, si todo lo dejo entendido. En verdad me quedo sin palabras, y pues poco puedo escribir.

Soy de querer tanto que no se hacerlo. Y es con frecuencia el motivo por el cual me siento tan desagradecida e inhumana…
Admiro tanto la belleza con la que miras a los días que siempre quiero seguir tu ejemplo.
Y lo más bello de levantarme es saber que siempre estará ese alguien, da igual donde me encuentre, da igual como y cuando, da igual como ese el día o si es de noche. Sólo tengo claro que ahí estás tú y sin verte, sin sentirte, sin tocarte.

No retomaré una por una las vivencias vividas, pues me parecería injusto que algunas de ellas se me hubiese olvidado, siento todas y cada unas tan importante para mí.

Tú, aquella que me abraza entre lágrimas, sonrisas. Aquella que me llena de rabia y consigue cabrearme con algún desliz de personalidad, aquella que me prepara acelgas con gambas, que me dobla la ropa cuando me ve ocupada, que no le da importancia a lo que realmente debe tenerla (aquella que logra que yo deje de darsela), aquella que me deja todos y cada uno de los cinturones que acabo rompiendo.
Aquella, igualmente, con la que alimenté ovejas y cabras, aquella que me enseñó tanto que aún me parece maravilloso que cada día me enseñe algo nuevo; aquella con la que comparto más de... ¿son 10 cervezas, más de cuatro vinos y no contemos legendarios?; aquella con la que río a causa de sus incoherencias e inocencias.
Aquella que coge mis errores y los olvida. Aquella que me hace olvidarlos.
Aquel “Pepito Grillo” al que odio tanto y a la vez lo veo tan necesario…; aquella que llena, muchos días, de coherencias mi vida.
Aquella que sabe respetar mis malos modos, mis pocos cariños, mis idioteces.

Aquella que sabe justo cuando hablar, que hablarme, cuando abrazarme, cuando respetar mi silencio. Aquella que sabe verme triste, Y ME DEJA ESTARLO.
Aquella que hace justo lo que debe hacer en el momento más oportuno…; aquella, que sin saberlo, me ha hecho levantarme muchas mañanas sabiendo que no todo debo odiar…
Es aquella a la que le agradezco tanto, que nunca podré agradecérselo.


Es aquella, con la que se que seguiré compartiendo mis días.
Aquella a la que le hago tanto sufrir que me retuerzo de dolor.



Aquella, que sin saberlo, todo lo comprende. Es aquella la que cuando realmente no veía sentido a nada se lo da.






Y siendo sincera, es
aquella, mi AMIGA, la única que tengo y quiero.
Eres tan importante para mi, tanto, que dejo de tener conciencia de ello.






Te quiere infinitamente eterna AMIGA, tu amiga Isabel

016

jueves 26 de noviembre de 2009

Te regale tres mil besos en lágrimas,
Y el resultado de mi necia sonrisa son tus dos puños sobre mi cara.


Aguanté sin escrúpulos la dirección del aire de tus guantazos y atribuí a tus insultos un lugar en mi alma.
¡Cobarde! energúmeno ¿realmente crees que señalar mi rostro es parte de tus derechos?
No era fácil levantarme con tres costillas rotas y un ojo desgarrado, pero le amaba tanto.Tanto que sin quererlo le regale más allá de mi propio ser. Y me quede vacía, sin nada. Sin mi.
Mi cuerpo desnudo apunto cada noche, mi cuerpo para ti.
Sólo para ti.
Tu puño para mi.
¿Qué más podía merecerme? Yo era tuya, ¿y a mi que me quedaba?
- ¿Acaso te atreves a preguntártelo?
Nada me pertenecía. No te merecía.

Agachaba mi rostro inútil y contaba apaciguadamente el vaivén de tu mano sobre él.Mi alma dañada y bañada en lágrimas avisaba que era cruel tal realidad, y que no necesariamente merecía tanto. ¿A qué clase de acciones le podría atribuir ese castigo?Al simple hecho de SER DE ÉL.y atribuí a tus insultos un lugar en mi alma.


Pero un día conseguí sentirme mia.

¡ERA YO! ¡YO DE MI, Y SÓLO DE MI!
Conseguí romper con esa propiedad tan injusta.
Por fin supe que mis pupilas tan sólo pertenecían a mi y vi la belleza de un rostro sin golpes.
¡Quede tan bella!
Y ni hablar de mi alma. No le dejé descansar ni un segundo. Revoloteaba en mi una felicidad infinita. Desaté esas terribles cuerdas que me ataban a ti, a tu cobardía, a tu mala fuerza, a tu necio amor.

Café.

lunes 23 de noviembre de 2009


Deseo ese café bien calentito,
ese café que sólo sabías tomar.

Murió.

sábado 21 de noviembre de 2009


Murió,por fin,la REAL idiotez de mis pestañas;

murió,por fin,la FICTICIA ilusión de mis mejillas;
murió, sin yo quererlo...
aquella idiota, ilusa, desagradable VIVA.

Me he comprado:

martes 17 de noviembre de 2009

Y además ahora...

me he comprado UN PAR DE TACONES....

¿Quieres verlos?


Pulsa:

Me incomodas.

domingo 8 de noviembre de 2009

-¡Tu que andas por ahí! ¿Acaso te parece justo que puedas verme, oírme, rozarme y yo ni siquiera sepa que existís?-



En este momento muerdo a la luna, deseo que desaparezca, la oscuridad y tres breves notas me alivian, me apaciguan. Pero ella sigue ahí, bella, ¡MÁS BELLA QUE NINGUNA!, mostrando con elegancia sus más cultos ensueños.
Y yo la odio.
- ¡Callate joder! Maldito, maldito ser. ¿No aguantas vos con existís, que también tenes que intimidarme y hacerme tropezar contra mis propias ideas?. Dejame escribir-.

La envidio y por ello le muerdo, sin dolor alguno.
De nada vale resistirme.
Bajo la persiana.
No llueve.
Deseo que llueva.
Fue un mal día, y cuando tengo un mal día, me gusta acompañarlo de la lluvia, así realmente podré catalogarlo:


- HOY ES UN MAL DÍA-.


Y mientras me lamento, - Vos seguís ahí mirando a esta estúpida boluda. ¿No os cansaís de rozar cada minuto mi compañía? No paras de mirarme. Me incomodas. Obsceno.
-¿Realmente crees, que teniendo a tan bella luna enfrente, tu alcanzarás tanta belleza para que mis ojos localicen a los tuyos?

-Maldito tu. Y maldita ella.

Entre tetas y carretas.

lunes 2 de noviembre de 2009

¡Tiran más dos tetas que dos carretas!






Un día la tetas se cayeron y las carretas....
¿dónde están las carretas?